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Uno de los aspectos que más sorprende a las personas que se acercan a conocer el Método Feldenkrais es que no existe un profesor que enseña cuál es la forma correcta de moverse.

Cuando llegas a clase, la profesora, o más exactamente, la persona que facilita el aprendizaje, te pide, por favor, que te tumbes en el suelo, sobre la colchoneta y que cierres los ojos.

Comienza la aventura.

A partir de ahí, quién facilita el aprendizaje irá guiando tu atención, amablemente, a través de la voz, hacia diferentes áreas de tu cuerpo y, lentamente, te orientará para que observes las sensaciones que generan en ti los movimientos sugeridos por ella.

Disfruta de la sensación de no saber.

 Movimientos pequeños, no habituales, lentos y casi siempre… ¡Sorprendentes!. Nunca sabrás de antemano en qué va a consistir la clase y te será imposible anticipar el movimiento que vendrá a continuación.

Esto está diseñado para entrenar tu atención y que aprendas a permanecer siempre alerta, también para que tu mente se vaya deshabituando de la tendencia de querer anticipar el futuro y controlar lo que va a suceder.

Respetando tu propio ritmo.

La clase transcurrirá en un tempo lento, para que puedas realizar tu viaje de auto-exploración despacio, con tranquilidad, y así encontrar tu propio ritmo, el tuyo, sin importar cuál sea el de los demás. Solamente, en un estado de semi-trance, los pequeños detalles imprescindibles para el cambio podrán aflorar a tu conciencia.

Tomando conciencia de ti mismo en movimiento.

Darte cuenta, por ti mism@, de cómo organizas la manera en la que te mueves, es el primer paso para el cambio y la mejora que anhelas, porque no puedes cambiar si no sabes qué es lo que debes transformar, ni cómo.

En un espacio respetuoso y sin juicio.

Sorprendentemente, en las clases de Feldenkrais, nadie te va a decir cómo moverte, pero sí se te ofrecerán las herramientas para que aprendas cómo mejorarte a ti mism@. Nadie te va a juzgar ni a corregir durante la clase, todo el espacio es para tí, porque sólo tú estás realmente capacitad@ para cambiarte a ti mism@. Nadie lo puede hacer por tí. eres el/la protagonista y el/la responsable de tu propio cambio.

Se acabó depender de autoridades externas que, supuestamente, saben más que tú.

Por todo esto y más, Feldenkrais es un sistema creado para aprender por un@ mism@, para desarrollar la tan anhelada autonomía y para descubrir que tomar la responsabilidad de nuestro propio cambio nos abre la puerta a la verdadera libertad.

Helena Guevara