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«Sentimos las diferencias y elegimos lo bueno a partir de lo inservible, es decir, diferenciamos.»

Moshé Feldenkrais

SI EL ESFUERZO ES LEVE, MÁS FÁCIL SENTIR DIFERENCIAS

Si no distinguimos y diferenciamos perpetuamos. y posiblemente confundimos, los movimientos buenos y los malos cuando se emergen aleatoriamente y se hace poco o ningún progreso en lugar de una recurrente diligencia.

Los sentidos funcionan de tal manera que sólo pueden distinguir pequeñas diferencias si se estimulan ligeramente.

Si llevo una carga pesada, digamos una nevera, sobre la espalda no percibo el peso de una caja de cerillas si se añadiera a la carga ni tampoco me daría cuenta si se quita de la carga ¿Cuál es el peso que debe quitarse o añadirse para darnos cuenta que ha habido un cambio en el esfuerzo? Para el esfuerzo muscular o el sentido kinestésico, el peso debe ser sobre 1/40 del esfuerzo básico en un sistema nervioso saludable. Si cargamos 400 libras podemos sentir la diferencia cuando se añaden o quitan 10 libras de la carga. De 40 libras sería 1 libra. Cualquiera puede sentir con los ojos cerrados cuando se posa una mosca sobre una cerilla o una pajita y cuando vuelve a volar.

En resumen, a menor esfuerzo más fino es el incremento y disminución que podemos distinguir y también más sutil es nuestra diferenciación. Es decir, la movilidad de los músculos como consecuencia de nuestras sensaciones.

El grado de percepción que se alcanza va de la mano con la sutileza que adquirimos. Dejamos de mejorar cuando no sentimos diferencias en el esfuerzo que se lleva a cabo o en el movimiento.

¿POR QUÉ PREOCUPARSE POR SER TAN EFICIENTE?

No hay que ser inteligente, Dios tiene un lugar para los tontos. No hay que ser habilidoso, hasta el más desmañado triunfa finalmente. No es necesario ser eficiente, porque un kilo de azúcar contiene aproximadamente 20.000 calorías y un gramo de caloría produce 426 kilos de trabajo. De este cálculo, se deduce que podemos derrochar abundante energía. ¿Para qué entrar en semejantes dilemas en el aprendizaje y en el refinamiento de las habilidades? El problema reside en que la energía no puede destruirse; sólo se transforma en movimiento o en otra forma de energía.

Entonces ¿Qué pasa con la energía que no se transforma en movimiento? Obviamente que no se pierde, sino que permanece en algún lugar del cuerpo. De hecho se transforma en calor generando desgaste e inflamación muscular en los ligamentos, en las superficies interarticulares de las articulaciones y de las vértebras. Mientras somos muy jóvenes la salud y el poder de recuperación del cuerpo es suficiente para reparar los daños causados por los esfuerzos ineficaces. Esto es a costa del corazón y de los mecanismos de regeneración del organismo. Pero estas capacidades se reducen, incluso en la mediana edad, cuando empezamos a ser adultos se aletargan poco después.

 

«Sentimos las diferencias y elegimos lo bueno a partir de lo inservible, es decir, diferenciamos.»

Moshé Feldenkrais

EFICACIA, PLACER Y BELLEZA

El movimiento eficaz es también placentero al efectuarlo y bonito de ver e infunde una sensación maravillosa al hacerlo bien y, por último, una satisfacción estética.

NO CONCENTRARSE

No te concentres si concentración quiere decir que diriges tu atención intensamente a un sólo aspecto importante de la destreza. Este es un tipo concreto de concentración, útil como ejercicio, pero pocas veces cuando se lleva a cabo una tarea o habilidad.

Supón que juegas a baloncesto y te concentras en la canasta principalmente. Nunca o casi nunca tendrás esa ocasión a menos que estés solo frente a la canasta. Cuando hay dos equipos jugando la posibilidad de lanzamiento es durante un breve instante en el que tienes que atender no sólo la canasta sino los jugadores de tu alrededor, el equilibrio y la postura que te permite un lanzamiento certero. Los mejores jugadores son aquellos que atienden al continuo cambio de posición de los jugadores de su propio equipo y del equipo adversario. En casi todo momento, la concentración la dirigen a una amplia área o espacio. La canasta se tiene sinuosamente presente de fondo en su conciencia, desde donde pueden, a la mínima oportunidad, convertirla en el centro de atención.

ENTRENAR LA ATENCIÓN EN EL FOCO Y EN EL FONDO

La mejor y más útil atención es similar a la que usamos cuando leemos. Cuando miramos toda la página no avistamos el contenido aunque nos percatemos si está escrito en castellano o en alguna lengua que desconozcamos. Para leer debemos centrarnos en una pequeña porción de la página, ni siquiera en toda la línea, lo más probable que tan sólo en una palabra. Si somos lectores avezados seguimos una palabra tras otra o agrupando palabras para que sean percibidas por nuestra visión macular, la cual es mediante una mínima porción de la retina, con la suficiente resolución para ver claramente una escueta impresión.

En otras palabras, en la mayoría de los casos, una buena manera de emplear nuestra atención es similar a la que usamos en la lectura. Uno debe percibir el trasfondo de toda la página tenuemente y aprender a enfocar con precisión el punto atendido (concentración) con rapidez antes del siguiente, de modo que la lectura fluida signifique leer entre 200 y 1.000 palabras por minuto, como algunas personas hacen.

Por consiguiente, no te concentres, sino, al contrario, atiende a toda la situación, tu cuerpo y tu alrededor, echando una mirada suficiente a todo para que te des cuenta de cualquier cambio o diferencia, concentrándote sólo para percibirlo. En general, lo importante no es qué hacemos sino cómo lo hacemos. Así podemos rechazar amablemente y aceptar descortésmente. También debemos recordar que esta generalización no es una ley y, como otras generalizaciones, no siempre es cierta.

«Al reducir el deseo del logro y a la vez atender a los medios para conseguirlo, aprendemos con mayor facilidad.»

Moshé Feldenkrais

NO DECIMOS AL INICIO QUÉ SUCEDERÁ AL FINAL

Estamos tan habituados o conectados a los métodos educativos predominantes que cuando intentamos llevar a cabo algún requerimiento nos alejamos de conseguirlo, por miedo al desprestigio, a pesar del coste que significa.

Tenemos inculcado que no podemos ser el peor. Nos mordemos los labios, contenemos la respiración y, gracias a nuestro propio esfuerzo, metemos la pata de forma descuidada para conseguir algo si no tenemos una idea clara de cómo movernos para esa tarea. La consecuencia es, esfuerzo excesivo y perjudicial y una desagradable actuación.

Las lecciones de Toma de Conciencia a través del Movimiento (TCM) te ayudarán a conseguir tu potencial innato de la mejor forma.

Al reducir el deseo del logro y a la vez atender a los medios para conseguirlo, aprendemos con mayor facilidad.

Para lograr perdemos el incentivo por aprender y, por lo tanto, aceptamos un nivel inferior que el del potencial del que estamos dotados. Cuando demoramos el logro atendiendo de manera eficiente los medios, nos situamos en un nivel superior al logro.

Al saber cuál es el logro antes de haber aprendido a aprender, sólo alcanzaremos el límite de nuestra ignorancia, que suele ser general. Estos límites son intrínsecamente mas bajos que aquellos que podemos prever después de conocernos mejor.

Extracto de: 

THE FELDENKRAIS INSTITUTE Enseñanza de arte y la ciencia del movimiento humano y la inteligencia física. New York. www.feldenkraisinstitute.com Traducido por Juan Rivas Bedmar con la autorización del The Feldenkrais Institute of New York. Verano de 2013. Aprende a Aprender.